mayo 09, 2008

Lo que es...tá de más decir

No me considero erudito en lo referente al idioma. Mi conocimiento en esta materia es el mismo que tiene la persona promedio y por lo tanto debo cometer tantos errores como el más común de los mortales, sin embargo, evito a toda costa decir:

Lo que es...tá de más decir

Hay algo curioso en la forma de hablar de algunas personas. Sin ánimo de ofender, no estoy seguro de si es porque tienen un reducido léxico o bien un mal enfocado deseo de expresarse mejor, el caso es que les da por copiar cualquier cosa que escuchan, creyendo que con eso sonarán más inteligentes, más interesantes o instruidos.

Abundan las llamadas muletillas que son tan repetidas como la letra a en cualquier
frase. ¿Quieres un ejemplo? La frasecita de “lo que es”. El primer lugar entre los mayores usuarios de esta frase se lo disputan los reporteros de noticieros nacionales y cualquier persona que te quiera vender algo. Supongo que te habrás dado cuenta pero a diario y en cualquier noticiero esta frase acompañada de otras que “adornan” la noticia hacen que escuches algo como:
  • Los vecinos de lo que es la colonia X solicitaron al alcalde que se ponga la mano en la conciencia y solucione su problema ya que desde hace varios días carecen de lo que es el servicio de agua potable. Hoy por hoy la falta del vital líquido está ocasionando enfermedades...
¿Que les pasa? ¿Acaso les pagan como telegramas, por palabra? El problema es que esta es una de las mayores fuentes de frases ridículas que luego son copiadas por muchos televidentes y escuchadas en cualquier conversación. Los comunicadores tienen la tarea implícita de dar el ejemplo expresándose correctamente. Aunque no lo crean, en mayor o menor medida son una influencia para el televidente que talvez inconscientemente absorbe y repite lo que escucha. No es necesario que utilicen frases elaboradas, es más atractivo un lenguaje sencillo pero que a la larga suena más correcto y entendible.

Y cuando te tratan de vender algo, escuchas esto:
  • Le puedo ofrecer x producto que le incluye lo que es [tal o cual cosa], además le trae lo que es [otra cosa].
Ni hablar, si nos ofrecieran un descuento por cada vez que lo dicen, “lo que es” el producto nos saldría gratis.

Hoy por hoy... Otro desperdicio de letras y tiempo, lo correcto es hoy o actualmente, créeme, no suenas más importante por utilizarlo, he escuchado hacer bromas (y me acuso, yo mismo las he hecho) a costillas de personas que repiten esto una y otra vez.

Otra aberración del lenguaje muy extendida es la de utilizar palabras como “íbanos”, "veníanos”, “estábanos”, ésta última bien podría estar seguida de “comiendo rábanos, unos comíanos y otros dejábanos”. Hace poco me enteré que en un noticiero, la directora de un establecimiento educativo dijo “estábanos”. No quiero ni imaginar como son educados esos niños que obviamente siguen el ejemplo de “la directora”. Por duro que parezca, creo que un educador que se exprese así debería ser despedido.

Existe otro error que lleva muchos años entre nosotros y que desafortunadamente ya es parte integral de nuestro idioma. La “s” al final de los verbos conjugados en pasado. Oístes, comistes, llamastes, son deformaciones del lenguaje que son escuchadas a todo nivel, desde analfabetas hasta universitarios y profesionales.

Finalmente mencionaremos algo más irritante que estas frases tan comunes: escuchar a los padres utilizar expresiones propias de sus hijos. Conozco personas ya entradas en años que repiten frases de moda queriendo sonar como quinceañeras y resulta tan inadecuado como un abuelo con viruela. Aceptémoslo, nuestra época de sonar como si estuviéramos “en la onda” ya pasó. Ahora nos queda expresarnos correctamente porque para la mayoría de los adolescentes es vergonzoso escuchar a sus padres tratar de utilizar la misma jerga que ellos. Y aunque también existen aquellos que no se avergüenzan, créeme que sus amigos si lo harán.

El español es un idioma rico en palabras y expresiones. Tratemos de utilizarlo correctamente y en lugar de esforzarnos por adornarlo, esforcémonos por mantener un estilo sencillo que será el más comprensible.