junio 11, 2008

¿Que pasa con la publicidad en Guatemala?

No me gusta escuchar radio (con excepción de “El estartazo” claro está) ni me gusta ver canales locales. Este sentimiento es compartido por mucha gente hasta el punto de sentir una tremenda desilusión cuando perdemos la señal de cable o nos quedamos sin nuestra música. Lo curioso es que esto no va asociado única o principalmente a la falta de programas interesantes sino al sentimiento de desagrado al escuchar o ver los comerciales. Y en algunos casos sentimos que es un mal que nos persigue cuando interrumpen la programación en cable para inundarnos de esas aberraciones que pretenden ser publicidad.

Entonces me pregunto, ¿que pasa con la publicidad en nuestro país? ¿Será que carecemos de gente ingeniosa? La respuesta es no. ¿Será que nuestra gente ingeniosa trabaja sembrando papas o manejando taxis y no en las agencias de publicidad? Nuevamente, la respuesta es no. ¿Será que no hay presupuesto para pagar una buena publicidad? Tampoco! ¿Será que nuestros productos o servicios no se prestan a ser anunciados con buena publicidad? ROTUNDO NO porque el que es perico donde quiera es verde reza el viejo adagio. Lo único lógico que queda, y se de buena fuente que efectivamente es lo que ocurre, es que las personas encargadas de solicitar o autorizar la publicidad de los productos son unos perfectos ineptos, carentes de buen gusto y desgraciadamente, también intransigentes.

Hasta puedo imaginar la escena en que a los creativos se les ocurren ideas geniales pero el gerente, el dueño del negocio o quien quiera que tome la decisión dice no, mejor quiero que salga una familia bailando, haciendo ademanes de marcar un teléfono de selgua o mostrando lo limpia que quedó la ropa luego de lavarla con jabón fallo. El recurso del baile ridículo en los comerciales es utilizado para anunciar de todo, servicios telefónicos, bancos, jabones, zapatos, seguros, refrescos y cualquier cosa que se puedan imaginar.

Unido a esto que ya es bastante grotesco, está la pésima actuación de los hijos, sobrinos, amigos, “amigas” etc. del dueño que afortunadamente casi siempre tienen de una vez su debut y despedida con lo que no los volvemos a ver. Adelantándome a lo que pensará alguien de ellos que pudiera estar leyendo esto y que diría “al menos salí en televisión”, créame, después de oír los comentarios que generan sus “actuaciones”, prefiero seguir en el anonimato.

Pero basta de criticar, hablemos de lo positivo que tienen los comerciales locales.

-
-
-
-
-

Bueno, en realidad no hay nada positivo así que no me resta más que pedir a la comunidad internacional que ha visto nuestros comerciales que nos disculpen, no todos los guatemaltecos somos así y lamentablemente no pudimos ocultar a los pocos que si lo son.

Por último quiero felicitar a los publicistas de nuestro país y exhortarlos a que sigan aportando ideas innovadoras con la esperanza de que al cliente se le acaben los deseos de ser el protagonista presumiendo “esa es mi idea!” y por fin los deje hacer su trabajo.

¡Sigan adelante! Es grato ver que de vez en cuando alguna de esas geniales ideas se cuela entre la insensatez y la burocracia llegando hasta nuestros oídos para hacernos decir ¡que buen anuncio!


Etiquetas:

1 comentarios:

A las 19 de agosto de 2008 19:30 , Anonymous ElAbuelo ha dicho...

Creo que apuntaste hacia algo muy importante, y es que no siempre tienen la culpa los publicistas, pues ellos no tienen la última palabra. ¡Muerte al más gusto asociado al poder... pero por favor!

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Página principal